Entender la diferencia entre las tasas interés, puede resultar muy benéfico para usted y le ahorrará algunos dolores de cabeza.
La terminología puede sonar similar, por eso es necesario el buen entendimiento de los términos. Un Porcentaje Anual de Interés o APR, por sus siglas en inglés y una Tasa de Interés, no son lo mismo. Conocer la diferencia entre ambas puede ayudarle a entender mejor los costos totales del financiamiento de su casa, y así, ayudarle a determinar cuál es la mejor opción de préstamo hipotecario.
Un APR o Porcentaje Anual de Interés, refleja el costo de una hipoteca anualmente, considerando otros costos y cargos a lo largo de la duración del préstamo hipotecario. Está diseñado para ayudar a los prestatarios a revisar con más atención los costos de una hipoteca, más allá de mirar únicamente el interés vencido. Por ejemplo, un APR puede incluir la tasa de interés, costos de iniciación del préstamo hipotecario, puntos de descuento, seguro hipotecario, y costos de cierre. Debido a que incluye todos los cargos adicionales relacionados con el préstamo hipotecario, el APR frecuentemente es más alto que la tasa de interés.
Si únicamente pone atención en las Tasas de Interés, podría resultar difícil comparar las diferentes opciones al momento de buscar el préstamo indicado. Por ejemplo, un préstamo hipotecario que le ofrece una tasa de interés baja puede tener costos altos, por lo tanto cuesta más que un préstamo hipotecario con una tasa de interés un poco más alta y con costos más bajos.
Mientras un APR puede mostrar un panorama más completo de los costos hipotecarios que la simple tasa de interés, existen otros aspectos a considerar como: el tiempo que planea vivir en su casa y la posible deducción de impuestos por el pago de tarifas e interés. Trabajando con un consultor de préstamos hipotecarios con experiencia y quizás con un asesor de impuestos, usted podría identificar las características de la hipoteca que convenga más a su situación particular.
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